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Menos impactos masivos y más conexiones reales, la atención se vuelve el elemento clave
En un mundo digital donde la globalización y el consumismo lideran el panorama actual, la atención humana se ha convertido en un recurso casi limitado, lo que, a su vez, lo vuelve muy valioso. Hoy, el lujo lo marca la atención real, constante y cercana.
Las marcas se han centrado durante mucho tiempo en la visibilidad masiva. La proliferación de formatos, plataformas y mensajes han reducido drásticamente la capacidad de concentración y atención de los usuarios. El infinite scroll, las insaciables notificaciones y la abundancia de comunicaciones y publicidades, han provocado un agotamiento constante en los consumidores. Es por tanto que, se ha creado un entorno en el que captar la atención durante unos simples segundos ya es un gran logro, siendo, mantenerla, un gran reto.
Ante un escenario tan precario, las empresas han comenzado a replantearse su estrategia. El objetivo principal es la atención real, por ello, el alcance y las impresiones dejan de ser métricas prioritarias. Sin embargo, el tiempo de consumo, las interacciones o la profundidad de los contactos pasan a centrarse como prioritarios y trascendentales para la consecución de un recurso tan simple como es la atención
Por ello, los contenidos compartidos se ven sometidos a una profunda revisión, pues ya no se buscan estímulos rápidos y grandes promesas, sino mensajes claros, útiles y realmente relevantes. Aquellas marcas que logran una atención real son aquellas que respetan y cuidan a sus usuarios, que le aportan valor y tienen en cuenta sus necesidad en cada momento.
Atención real y ventas
Si nos centramos en el ámbito puramente comercial, traduciríamos esta tendencia a una conversación relajada y poco intrusiva. Se trata de generar una relación de respeto y confianza. Es demostrar comprensión y no presión. Aquellas entidades que son capaces de frenar, escuchar y dialogar, serán aquellas capaces de hacer frente al gran reto que es hoy en día la atención.
Atención real y tecnología
La tecnología se posiciona como un papel protagonista, pues las herramientas de análisis, personalización y automatización son las mejores aliadas en este contexto. La capacidad de producir mensajes relevantes, con una mayor profundidad y contextualización, es uno de los grandes regalos que puede aportar la tecnología en situaciones como esta. A pesar de ello, siempre se debe utilizar con cautela, puesto que cuando la tecnología invade, la atención se pierde, pero cuando acompaña, se multiplica.
Atención real y confianza
Cabe destacar que la atención se ha convertido en un indicador de confianza. En un paradigma en el que la desconfianza es el centro de las relaciones, los usuarios únicamente prestan atención a aquellas marcas que generan y comparten mensajes coherentes, honestos y alineados con sus valores.
En definitiva, escuchar, responder y adaptarse se han constituido como los tres pilares fundamentales de la comunicación actual. Porque el verdadero lujo no es hablar más, sino que quieran escucharte.
