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Este giro de 180º supone una nueva manera de plantearse los procesos, ahora la IA agentiva va mucho más allá que la generación de contenido, es capaz de actuar
La IA agentiva es una forma de inteligencia artificial basada en agentes autónomos, de esta manera, ya no solo se dedica a la generación de respuestas, sino que es capaz de tomar decisiones y ejecutar acciones por sí misma.
Se trata de un conjunto de agentes especializados que se coordinan entre sí. Unos analizan datos, otros planifican y otros ejecutan tareas. Además, son capaces de aprender de los resultados y modificar su comportamiento sin necesidad de instrucciones humanas.
¿En qué se diferencia de la IA clásica?
La inteligencia artificial generativa común responde a peticiones puntuales, sin embargo, la IA agentiva funciona como un “empleado digital” que toma acción basándose en los datos, de tal manera que puede estar en funcionamiento día y noche.
Esta nueva IA suele integrarse en CRMs, plataformas de medios o herramientas de automatización, actuando directamente sobre ellos. Y no solo produciendo texto o ideas.
Asimismo, tiene la capacidad de entender y gestionar el feedback, puesto que mide los resultados de las acciones y ajusta su estrategia.
Riesgos y retos
Es necesario definir con mucha precisión qué puede y qué no puede hacer cada uno de los agentes que componen a la IA agentiva. Es necesario instaurar un control sobre, por ejemplo, los presupuestos, el tono o los datos personales…
Hay que tener especial cautela con la calidad de los datos que se le proporciona a la IA agentiva, puesto que si aprende de datos incorrectos o incompletos pueden llegar a tomar decisiones erróneas que puedan generar un gran problema.
A medida que han ido implementando herramientas de IA, ha crecido la necesidad de explicar cuándo es una máquina la que está decidiendo y sobre qué criterios. Puesto que la ética y la transparencia son aspectos de gran importancia hoy en día.
¿Cómo aprovecharla?
- Definir un proceso concreto y repetitivo: tener una base de datos correcta y establecer unos pasos a seguir.
- Integrar la IA agentiva en las herramientas: CRM, email, plataformas de anuncios… Y medir muy bien las actuaciones que lleva a cabo.
- Siempre bajo supervisión humana: no nos podemos olvidar de que a pesar de ser una gran herramienta, necesita de una persona que la regule y controle. La IA aporta velocidad y escala, pero el posicionamiento o la creatividad son aspectos humanos.
La IA agentiva cambia el panorama actual, pues su capacidad de observación, decisión y actuación sobre los procesos va más allá que la generación de contenidos que se daba en la actualidad. Se trata de una herramienta que con un diseño cauteloso y correctamente supervisada, es capaz de optimizar procesos a gran escala y velozmente.
