EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL MARKETING

El Marketing nada tiene que ver con el arte adivinatorio y de improvisación, sino que, por el contrario, es fruto de la lógica, el método y el esfuerzo. No pretende determinar el futuro, sino proporcionar herramientas de trabajo para gestionarlo. No elimina las incertidumbres, pero ayuda a reducirlas y a convivir con ellas, posicionando a la empresa en una situación altamente competitiva.

 

De innegable importancia a nivel internacional, principalmente en EE.UU., el Marketing puede y debe ser, sin duda, una de las disciplinas que tome mayor protagonismo en nuestro país en el siglo XXI. Se trata de una actividad empresarial reclamada con urgencia creciente por las compañías. El Marketing Estratégico apenas se ha asomado en nuestro país en los primeros años de nuestro siglo, pero deberá dar todos sus frutos en el nuevo milenio y máxime en una época donde el mercado evoluciona muy rápidamente y el cliente se ha erigido en el eje central de las estrategias comerciales.

Durante este tiempo he tenido que escuchar como, de manera fácil y a veces inconsciente, se criticaban las bondades del Marketing, sin saber muy bien qué se cuestionaba. Se habla de las "argucias" del Marketing sin saber su verdadero y profundo significado. Es muy fácil meter en el "saco común" del Marketing acciones aisladas de ventas, publicidad y promociones e identificarlas con un Plan Estratégico de Marketing y ello da pie a que “plumas fáciles” en la crítica se afanen en demostrarnos "cómo engaña el Marketing", sin saber cuál es la función real de aquello a lo que atacan.

Y es que seguimos defendiendo que todo el mundo habla de Marketing, pero son muy pocos los que de verdad saben de su verdadero significado y menos aún los que lo aplican de forma profesional. El Marketing no es para engañar, sino para ayudar; no es un sortilegio, sino una serie de herramientas de trabajo; no hace milagros, sino que marca las directrices para realizar un trabajo duro y consistente…

Como he dicho anteriormente, la dinámica de nuestra vida cambia vertiginosamente y, con ello, las necesidades y deseos de las personas que, en muchas ocasiones, casi no tienen tiempo de pararse a pensar en lo que realmente quieren o les conviene. Esta creciente evolución nos obliga a dar respuestas satisfactorias a las demandas del mercado en cada momento. Los estrategas del Marketing analizamos cuidadosamente lo que de verdad necesita el mercado y actuamos en consecuencia, marcando los cimientos de una relación beneficiosa y satisfactoria a corto, medio y largo plazo.

Según un estudio reciente realizado por el Departamento de Investigación Económica de los Estados Unidos, el ritmo de aparición de nuevas ideas en la Humanidad ha crecido de forma excepcional. Así, hace 25.000 años, eran necesarios varios años para que surgiese y se aplicase una sola idea que fuese capaz de hacer progresar a la humanidad, mientras que en el siglo XIX, con el comienzo de la revolución industrial, el progreso se aceleró notablemente hasta la media de 3.840 ideas innovadoras al año. La media de ideas que se vienen creando al inicio de nuestro siglo supera las 110.000 al año.

La puesta en marcha eficaz de tanta idea no puede hacerse de forma inconsciente, sino que requiere una correcta aplicación o será fagocitada de forma inmediata por la siguiente. Ya no basta tener ideas geniales para asegurar el éxito empresarial; es necesario saber poner en práctica las ideas y darles el tratamiento profesional que aseguren su viabilidad. El Marketing es la herramienta imprescindible en esta tarea; sin él, las probabilidades de éxito serán escasas.

En la era de la comunicación global e instantánea será muy difícil mantenerse a los "vendeburras", cuya vida y logros serán puestos en conocimiento del mercado global de manera prácticamente instantánea. La memoria humana deberá ser ayudada por las nuevas tecnologías, levantando alertas cada vez que aparezcan ofertas procedentes de aquellos que una vez quisieron engañar.  Igualmente en esta era global, ninguna idea podrá triunfar si no es capaz de posicionarse de forma equilibrada entre lo global y lo particular, entre “off line” y “on line”, entre lo conceptual y su aplicación detallada, entre la necesidad y el servicio, entre el deseo y la calidad…

El Marketing ha sido en nuestro país, hasta la fecha, el gran desconocido; ha sido utilizado y manipulado, pero raramente se ha aplicado de forma global y estratégica. En el nuevo milenio el Marketing tomará, casi de manera automática, el protagonismo de la situación y se le hará justicia.

Es el momento del Marketing, de los estrategas. El mercado demanda ya profesionales cualificados que, partiendo de la realidad, sepan dar respuestas satisfactorias al mercado y por ende, incrementar la rentabilidad de las empresas.