LA IMPORTANCIA DE LA MARCA BLANCA EN ESPAÑA

La pregunta del millón, mil veces formulada: ¿Compras un producto por la marca que posee o por la buena relación calidad-precio que ofrece? Un informe elaborado por el grupo AC Nielsen demuestra que, en España, las marcas blancas, también conocidas como marcas propias, representan el 26% de las ventas de gran consumo en establecimientos comerciales, principalmente en limpieza, droguería y alimentación envasada. Es más, las ventas de marcas de distribución comercial han aumentado un 16% durante el último año.

Comparado con el resto de Europa,  España es el país con la cuarta mayor cuota de mercado de marca blanca. Este éxito se debe, en gran parte, a la elevada diferencia de precio y a la propia apuesta de las grandes cadenas de distribución por esta línea de negocio, vista su rentabilidad. El beneficio es doble: por una lado las grandes distribuidores  aumentan su control del mercado a todos los niveles, aunque el origen de los productos esté en empresas fabricantes de gran prestigio, enmascaradas con otros envases.  Ventaja también para los consumidores, que obtienen el mismo producto (aunque en muchos casos lo ignoran ) a mejor precio, manteniendo por tanto la calidad. La gran perdedora, sin duda: la pyme que produce y abastece a estos centros, pues se ve obligada a seguir las directrices de los imperios distribuidores en calidad, precio, atención… algo que muchas de ellas no pueden mantener.