¿Estamos preparados para la plena robotización humanoide?

Robotizacion Humanoide
  • La Inteligencia Artificial se ha convertido en el gran protagonista de esta era tecnológica, el motor que impulsa un cambio económico y social sin precedentes.

Si miramos de cerca el recorrido de la IA generativa, vemos que su desarrollo ha estado marcado por tres grandes puntos de inflexión. El primero en 2014, cuando el foco investigador pasó de las áreas tradicionales como la teoría de la información o las estructuras hacia nuevas áreas de actividad como el machine learning y la visión por computadora.

El segundo llegó en 2022, con la irrupción de ChatGPT de OpenAI, que introdujo la inteligencia artificial generativa en la vida cotidiana, donde por primera vez millones de personas pudieron interactuar con un sistema capaz de redactar textos, responder preguntas, traducir idiomas y generar contenidos como si fuese un humano. En tercer lugar, se prevé la plena “robotización humanoide”en 2030, donde el desarrollo y utilización de los robots con forma y/o comportamientos similares a los seres humanos será total.

Como consecuencia de esta realidad, el interés empresarial por la inteligencia artificial generativa se ha disparado, lo que está repercutiendo en todas las áreas políticas y económicas de los países, ya que su expansión afecta a la productividad, al mercado laboral, a las estrategias de inversión y, en consecuencia, a los diseños de su regulación normativa.

Todos somos conscientes de que la velocidad del progreso no está exenta de riesgos. Garantizar un uso responsable de esta tecnología es fundamental para que su impacto sea positivo y totalmente transparente.

Por ello, es preciso proteger los datos y los procesos en un entorno donde los algoritmos ocupan un lugar cada vez más importante. En esta ocasión, la revolución económica no viene de las fábricas y sus trabajadores, sino de los datos y los algoritmos. La tarea de los responsables políticos y económicos, ante esta situación, es doble, ya que tienen que saber aprovechar sus beneficios y, al mismo tiempo, establecer reglas que aseguren plena competitividad, seguridad y cohesión social.

El mundo avanza con rapidez y la inteligencia artificial ya nos está marcando el rumbo. Por ello, convertirla en motor de la prosperidad en pleno siglo XXI dependerá de nuestra capacidad global para gobernar el cambio.

Marketing estratégico e inteligencia artificial

Esto me lleva a asegurar plenamente que estamos ante un cambio que requiere estrategia y gestión. De ahí que insista, una vez más, en el adecuado uso que le demos al Marketing Estratégico y en su protagonismo frente a la inteligencia artificial, donde se deben aglutinar de forma sobresaliente todas sus normativas legales de gestión competitiva y actual.

Rafael Muñiz González.  
Asesor de Marketing Inteligente.  
Presidente de RMG.