Cómo decirle ‘stop” al estrés laboral

Cómo decirle ‘stop” al estrés laboral
  • El estrés en momentos puntuales y de corta duración es bueno


  • El problema viene cuando este estrés se convierte en una situación continua

A nadie escapa que el estrés laboral es malo para todo. En lo que respecta a las consecuencias físicas para nuestro cuerpo es demoledor para el estómago, el sistema inmunológico. Incluso algunos estudios han confirmado que incrementa el riesgo de padecer isquemia cerebral. Pero como casi todo, en la dosis adecuada, también tiene sus beneficios. Por ejemplo, tener estrés en momentos puntuales y de corta duración favorece que estemos activos y alerta, facilitando la concentración.

Tener estrés en momentos puntuales y de corta duración favorece que estemos activos y alerta. Clic para tuitear

El problema viene cuando este estrés se convierte en una situación continua que incide especialmente sobre la atención y la memoria.  El estrés es una percepción endógena mediante la que se produce el desfase entre las demandas del medio o la propia autoexigencia y el tiempo o herramientas del que disponemos para desarrollar estas tareas.

Así, nuestro cuerpo reacciona activándose, una respuesta adaptativa que nos pone en alerta sobre las amenazas o el peligro. Cuando esta sensación se convierte en algo que nos acompaña día a día, aparece el estrés patológico, que acarrea graves problemas para la salud física y mental. Uno de ellos, a corto plazo, la pérdida de memoria.

Esta consecuencia se debe a que el estrés afecta a una estructura cerebral denominada hipocampo, que es clave para procesar el aprendizaje. Recientes estudios apuntan directamente al cortisol como la sustancia responsable de que esta estructura cerebral se vea afectada. La misión de esta sustancia es, de hecho,  preparar al organismo para aquellas situaciones en las que es necesario estar alerta.

Cuando estamos desarrollando varias tareas a la vez, tenemos la atención dispersa y por ello no somos capaces de almacenar muchos datos. Pese a que el estrés nos hace pensar que estamos muy enérgicos y somos capaces de hacer muchas tareas a la par, lo cierto es que esto es altamente contraproducente. Lo que ocurre es que tendemos a olvidar hasta los datos más sencillos porque se anula nuestra capacidad para almacenarlos bien en nuestra cabeza, no que no seamos capaces de recuperarlos de la mente.

Cuando el estrés es diario puede acarrear graves problemas para la salud física y mental. Clic para tuitear

Si la sintomatología física es muy patente, como el embotamiento de cabeza, o las palpitaciones, tendemos a focalizar la atención en las sensaciones. La calidad del entorno o el pensamiento claro dejan de estar  en nuestra diana y por eso la capacidad de toma de decisiones disminuye ostensiblemente. 

A corto plazo, y en situaciones extremas, el estrés puede provocar la pérdida de memoria de una persona en la conversación que acaba de mantener , pero a largo plazo puede incluso formar parte de un daño permanente que afecta al sueño, porque nos impide entrar en la fase REM del sueño (sueño profundo). El insomnio es incluso una de las causas de que la memora falle a largo plazo.

En situaciones extremas, el estrés puede provocar la pérdida de memoria. Clic para tuitear



Dormir mejor es una de las recomendaciones de los expertos para reducir los niveles de estrés y sus consecuencias para la memoria. Lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas y poner todo lo que tengamos a nuestro alcance para lograr un sueño profundo, como tapones para los oídos, antifaces o infusiones. Hacer ejercicio físico de manera regular es también una buena fórmula para mejorar la ansiedad y superar el estrés.