Analizando la fuga de cerebros

La insignia de la biología británica, Peter Lawrence, conoce a la perfección la ciencia española. Una voz autorizada tanto en ciencia como en ética y política, que analiza y contextualiza la situación del sector científico en nuestro país.

Según Lawrence, la diferencia esencial entre Reino Unido y España es que los británicos importan talento científico y España lo exporta. El problema radica en que “los profesores y los investigadores se sienten desmoralizados y despojados de sus derechos, lo que se ha convertido en un proceso autodestructivo que es particularmente fuerte en España”.

Tal y como afirma el experto, los proyectos financiados son cada vez menos, más cortos y más exiguos, de modo que necesitamos solicitar cada vez más.  Algo que afecta a la práctica ya que la gestión está dando la espalda a la investigación pura, y de hecho a la educación avanzada. “La gente hace cosas que les puedan procurar financiación y notoriedad, en vez de investigar en lo que resuelve los problemas reales. Porque dedicarse a resolver problemas es mucho más difícil y arriesgado para tu carrera”.

Hay un sentimiento general de que el dinero no se está distribuyendo correctamente: siempre va a los científicos establecidos que tienen los mejores contactos, nunca a los jóvenes que son la esperanza para el futuro. Si España no invierte en esta gente, ¿qué se puede esperar sino la actual atmósfera depresiva y el sentimiento negativo hacia la innovación?

Señala un fuerte desánimo. “Es muy triste, porque si vas a otros países, al Reino Unido o a Estados Unidos, ves muchísimos científicos españoles que llevan allí 10 o 20 años, y a muchos de ellos les gustaría volver, están nostálgicos, echan de menos su cultura y a sus familias. Y ustedes les necesitan. ¿Cómo va España a construir su futuro sin ellos, sin esa base tecnológica?”

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La entrevista completa, en El País.