Cómo actuar en el nuevo marketing regulado

La regulación europea
  • La regulación europea está a la orden del día, ya no es una simple amenaza sino que está operativa, y está redefiniendo el sector de la comunicación.

Planificación de campañas, cómo usar la IA, cómo construir marca… La regulación europea ha entrado de lleno en el mundo de la publicidad y el marketing. En este nuevo panorama o se está informado o la adaptación a las nuevas prácticas puede suponer una gran crisis para las organizaciones.

Adiós al marketing automático

El nuevo marco regulatorio pone límites claros a acciones que hasta ahora estaban prácticamente estandarizadas. Las segmentaciones hiper-precisas alejadas de la transparencia, las automatizaciones basadas en datos que tenían poca o ninguna explicación o la dependencia de las grandes plataformas. 

Este tipo de prácticas quedan totalmente anuladas, obligando a los departamentos a volver a algo que parecía haber sido olvidado, la estrategia. Como se ha recalcado en varias ocasiones, sobrevivir en el contexto actual no consiste en hacer más sino en hacerlo mejor

Transparencia como ventaja competitiva

La regulación europea no solo impone restricciones sino que apremia a aquellos que ya lo hacen bien o que se esfuerzan por redirigir sus acciones hacia el buen camino. 

Las marcas con valores y un propósito claros, las cuales generan mensajes coherentes a su filosofía y que lanzan contenidos completamente transparentes, sin mentiras y ocultaciones. Este tipo de marcas son las que relucen en el nuevo panorama, aquellas que centran sus esfuerzos en fomentar y trabajar activos intangibles como la confianza o la credibilidad. 

En el nuevo marketing regulado, la transparencia deja de ser un requisito únicamente legal, para volverse el núcleo de las acciones comunicativas. Se posiciona como un activo reputacional indispensable para el crecimiento (y supervivencia) de las organizaciones. Aquellas marcas que explican claramente cuál es el uso que se hace de los datos y cómo sus comunicaciones con la audiencia se basan en acciones legítimas, serán las que generen más confianza, y por tanto, fortalezcan su reputación.

La IA como herramienta estratégica

La inteligencia artificial ha mostrado cómo puede ser una gran ayuda y cómo, de la misma manera,  puede destruir una marca. El uso de la IA continúa siendo, para aquellos que saben utilizarla bien, una oportunidad enorme de crecimiento, pero siempre usándola con control.

Se han visto ejemplos de cómo la automatización sin control, el contenido generado por IA y el intento de personalizar sin entender cómo hacerlo, han supuesto consecuencias devastadoras para algunas marcas.

Con la regulación europea el uso de esta herramienta ha estado en el punto de mira. Se ha comprobado cómo esta herramienta no puede sustituir nunca al criterio humano, es por ello que debe instaurarse como un asistente estratégico y no como un sustitutivo de las personas. Las decisiones deben acompañarse de responsabilidad, explicación y límites claramente definidos que necesitan de un control constante y regulado.

Como se puede observar, la gran consecuencia de este nuevo escenario es clara, el marketing “fácil” se acaba. Ya no basta con hacer campañas, ahora hay que explicar el por qué desde la transparencia y siempre siguiendo una estrategia definida. Las marcas que van a sobrevivir son aquellas que se adapten a la regulación europea, a través de una comunicación ética, transparente y estratégica. El marketing regulado no es un problema para el crecimiento, sino el final de un marketing sin criterios claros, que, en realidad, es la mejor manera de crecer.