ESTRATEGIA PARA SER COMPETITIVO FRENTE A CHINA

Si Adam Smith viviera hoy, posiblemente empezaría su libro La riqueza de las naciones con frases como: Plátanos canarios frente a plátanos centroamericanos…Tomates marroquíes frente a tomates murcianos…Vino de Rioja contra vino chileno…Zapatos Martinelli contra zapatos chinos. Pero llegaría a la misma conclusión que en 1726: que los intercambios comerciales y la competencia siempre elevan la riqueza de un país; que cerrar las fronteras empobrece; y que si el mercado permanece estático, llega un momento en que muere. Martinelli ha visto reducidas sus ventas en el último año un 10%. Sufre los mismos efectos que la industria europea de calzado en general, y la valenciana en particular: Los productos asiáticos más baratos.

Entre enero y abril de este año, las importaciones de zapatos procedentes del gigante amarillo se han multiplicado por ocho. Bruselas estudia medidas para frenar esa avalancha. Hace bien Martinelli en reinventar la estrategia comercial y de producción para hacer frente a esa competencia. Y hacen mal los que alientan posturas proteccionistas como vacuna contra el imparable poder de Asia, y en especial de China. Dado que el mercado del zapato ocupa la actualidad, Smith habría incluido un anexo en su libro sobre este asunto, titulado: diferénciate y venderás.