Señales de confianza hacia la recuperación

La patronal de los empresarios españoles ha mejorado sus previsiones sobre la evolución de la economía española tanto este año como el que viene. CEOE, que calcula que España crecerá un 1,2% en 2014 y un 1,8% en 2015, cuantifica en unos 329.200 los puestos de trabajo que se crearán en estos dos ejercicios y apuesta por una reducción del número de desempleados, que situará la tasa de paro por debajo del 24% en 2015.

Las cifras que aporta la patronal superan las previstas por Bruselas, que apuesta por un crecimiento del 1% en 2014, y constituyen una muestra más del cambio de tono de la actividad productiva en España.

Los ingredientes que explican esta aceleración de las previsiones, según CEOE, tienen que ver con un repunte importante de la inversión en bienes de equipo, un buen comportamiento de las exportaciones, una ligera mejora del consumo privado y el mantenimiento de la moderación salarial tanto en este ejercicio como en el próximo, ayudada por la inexistencia de presiones inflacionistas.

Las previsiones de CEOE apuestan por una economía española con una capacidad de financiación durante los próximos dos años que podría superar el 2% del PIB en 2015.

Más allá de las previsiones macroeconómicas, la mejora del horizonte económico en España comienza a palparse en variables tangibles. El buen comportamiento que está registrando la deuda pública, con una prima de riesgo y un bono a diez años que ayer volvieron a marcar mínimos, la mejora en la evolución del mercado laboral, el mantenimiento del buen comportamiento del sector exterior y el turismo y el lento deshielo de sectores cuya actividad había caído en picado –es el caso del inmobiliario– son algunos de los signos de que algo se está moviendo ya en la economía española. Se trata de un impulso inicial, que debe alimentarse para que se refuerce y se consolide.

En ese proceso existen factores ajenos que pueden desequilibrar el ritmo de la aún incipiente recuperación económica –como la inestabilidad financiera en que están inmersas las economías emergentes y su efecto en los mercados–, por lo que resulta fundamental tratar de compensar esos riesgos con una política de reformas estructurales que profundice y complete los cambios que se han llevado a cabo en nuestro actual modelo económico.

España se encuentra en este momento en una coyuntura clave que exige un esfuerzo extra tanto de estrategia como de decisiones políticas. Ello es absolutamente necesario para abordar una serie problemas pendientes –el de la normalización del crédito es uno de los más urgentes– que pueden ralentizar el proceso de salida exitosa de una crisis que poco a poco comienza a disiparse.

Artículo editorial aparecido en Cinco Días, que reporducimos por su interés.