Sacando brillo a la reputación online

Vivimos una época en la que una página de un motor de búsqueda puede marcar la diferencia entre conseguir un trabajo o no, o entre cerrar un trato entre empresas o huir del acuerdo sin duda. Y todo porque desde hace años estamos experimentando una profunda transformación que no alcanzamos a comprender en su inmensidad por su disparatada velocidad. Pero más vale que nos acostumbremos a su paso o tropezaremos.

Y es que hechos como el asentamiento de los motores de búsqueda como principal puerta de acceso a la red o de la primavera de las redes sociales que estamos viviendo han despertado una nueva necesidad propia de esta sociedad digital en la que vivimos.

No por ser una nueva es una desconocida. Me refiero a la necesidad de mantener una reputación, de mantener un historial “limpio”, una pantalla de humo creíble (o quién sabe, real) que nos sirva de escudo para nuestro día a día digital.

La mayor ventaja de los buscadores es también la mayor amenaza para nuestra reputación digital. El pasado y presente de cualquier persona o empresa está disponible para cualquiera en tan sólo unos segundos.

Como si de un currículo o historial se tratase, podemos averiguar en una búsqueda en diversos aspectos de una persona: tanto su ocio o gustos, como su historial profesional, es decir en mayor o menor medida datos relevantes. En cuanto a la búsqueda de una empresa, todo un torrente de información, incluidos rumores o escándalos, se hacen visibles en unos momentos.

Detrás de estos “problemas” han surgido desde hace un tiempo profesionales cuyo cometido es perfeccionar o limpiar la reputación de personas o empresas, variando los resultados de las búsquedas mediante diferentes acciones, con el objetivo de sustituir malas referencias por buenas o aislando incidencias online de forma más o menos efectiva.

Este trabajo de consultaría especializada tiene como fin dar forma a la imagen de una persona o compañía en Internet, promoviendo los aspectos más destacables o incluso creándolos, y enterrando lo negativo bajo montañas de información.

Las funciones de estos profesionales se centran en controlar todo lo que se escribe sobre sus clientes y realizar acciones dirigidas a neutralizar comentarios o fotografías no deseadas, desmontar rumores o anular campañas de descrédito, mediante la creación o abastecimiento de contenido favorable y propicio.



Y es que, incluso aunque uno cuide sus pasos o una empresa vele por su imagen, nadie ni nada está libre de las críticas, ya sean fundadas o infundadas, o de la difusión de información inapropiada.

Pablo Vargas
Community Manager