¿Qué pasa con RTVE?

Esta semana, en nuestro punto de vista queremos hablar sobre un tema de actualidad como es la difícil situación por la que está pasando RTVE. Para ello, os traemos la opinión que el periodista Miguel Ángel Aguilar aportó para el periódico “Cinco Días”.

<< La semana pasada se produjo una nueva dimisión, la del presidente de RTVE, Leopoldo González Echenique, que llevaba 26 meses al frente de la compañía. La ha presentado en la reunión del Consejo con carácter irrevocable, una vez sabido que el ministro de Hacienda se niega a inyectar los 130 millones de euros de extrema necesidad. Su negativa a emprender otro expediente de regulación de empleo ha terminado por descalificarle.

Sucede además, que el Partido Popular quería una RTVE reconvertida en servicio doméstico del Gobierno y que Echenique estaba intentando moderar esa indecencia. Cunde así, sin necesidad de ley alguna, un principio regenerador de la democracia según el cual “más vale honra sin cargos que cargos sin honra”. El grupo audiovisual esperaba el refuerzo presupuestario necesario para que la corporación cerrara en condiciones de equilibrio presupuestario el ejercicio 2014. Deseaba contar con nuevos recursos para comprar contenidos y estar en condiciones de competir así en mejores condiciones en un mercado televisivo cada vez más exigente.
El ministro de Hacienda, ha renunciado conceder esos fondos a través de la SEPI y la situación económica se ha hecho asfixiante, habida cuenta de la disminución de las aportaciones de las operadoras de telecomunicación, que es la otra vía de financiación al haberse suprimido la publicidad.

De modo que el callejón sin salida ha forzado la dimisión del presidente. El desastre progresivo nos deja en pésima situación, una vez que ese servicio público que debería proporcionar un relato neutral de la actualidad, aceptable para la mayoría de los españoles, a la manera de la BBC británica y de las cadenas públicas de países como Alemania y los nórdicos, camina hacia la irrelevancia para dejar el campo libre a los sectarismos públicos en que están instaladas las cadenas autonómicas y los sectarismos privados engordados con la publicidad.

Los liberal-nihilistas parecen estar ganando otra batalla decisiva en la que se empeñaron nada más ganar las elecciones el 20 de noviembre de 2011. Porque la situación económica heredada de Zapatero imponía la senda de la austeridad pero la primera medida adoptada fue apoderarse de la RTVE, decididos a instrumentalizarla o extinguirla. ¿Por qué? >>

Desde el Foro Internacional de Marketing, queremos hacer una reflexión creemos importante: RTVE debe vivir de los impuestos de los ciudadanos o bien, debería sobrevivir a base de publicidad como lo hacen las cadenas privadas. Sin duda, creemos que televisión española debería ser una televisión sin publicidad, pero independiente.