Muchas fidelidades

Como sabéis, en el Foro Internacional de Marketing siempre destacamos la importancia del cliente para la empresa. La compañía debe conocer sus necesidades en cada momento, adaptarse a ellas y, cada vez más, personalizar al cliente. Recientemente, hemos leído en la prensa un artículo muy interesante de Jesús Landín que trata este tema.

Aunque lo parezca, no es un juego de palabras. En estas fechas donde todos nos felicitamos deseándonos lo mejor, esperando que el nuevo año sea más tranquilo y saludable, nos olvidamos de agradecer la fidelidad que nos brindan muchas personas que forman el entramado fundamental para que nuestros propios negocios continúen manteniéndose. Personas anónimas unas veces y de gran calado empresarial otras. Personas trabajadoras en silencio con una efectividad desbordante y personas arrolladoras que generan continuamente negocio.

Los clientes son el principal activo de una empresa y el fin primero y último, independientemente de rentabilidad y beneficio, debe ser la calidad en el servicio, un buen producto y una comunicación excelente entre ambas partes. Este escenario se traduce en un único concepto: fidelidad; pero ha de ser bidireccional, no en sentido único. La complicidad que se genera es el ingrediente decisivo para que la receta resulte un éxito y es directamente proporcional al índice de repetición. Conocer las necesidades, ofertar en cada momento y situación lo que más se adapte a las expectativas de cada persona no es tarea fácil.

Estudiar el mercado, ser un referente para ofrecer el último y mejor, materializarlo, comercializarlo y posicionarlo en una ardua labor profesional no siempre conocida por el gran público. En una era en la que todo nos abduce, todo parece reproducirse por esporas, da la sensación de que ya no hay nada creado con esmero. Hay un rubor empresarial que mantiene prisionera la imagen artesana que con tanto esfuerzo se forjó a través de generaciones, también punteras de creatividad en su momento. Pero, por encima de cualquier apreciación, a todos nos gusta que nos consideren personas. Por eso, la tendencia de la personalización cobra mayor fuerza que nunca, en busca de ese nicho de excelencia que estaba demodé, ajado y maltratado. Los consumidores, resignados, no hemos tenido más remedio que amoldarnos al sistema.

Jesús Landín
Director de Marketing de Unidad Editorial
Conferencias y Formación

Extraído del periódico “Expansión”.