La vida no es Hollywood

Las mejores firmas en Punto de Vista. Esta semana la crisis como protagonista.

En el Foro Internacional de Marketing traeremos hasta vosotros todos aquellos artículos que hayamos calificado como excelentes para nuestra actividad de Marketing y Ventas. Los intentaremos plasmar de forma literal, y no eludiendo nunca a la fuente.

En esta ocasión queremos acercaros a Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, quien publicaba un artículo en el diario Expansión titulado “Jugando con fuego”, del cual hemos modificado únicamente su título, denominándolo “la vida no es hollywood”.

Esperamos vuestros comentarios.

Me preocupa lo que veo a mi alrededor. Gente maja pasándolas canutas para llegar a fin de mes y granujas montados en el dólar. ¿Con qué se desayuna un ciudadano normal al abrir el periódico y enfrentarse a la realidad? El paro alcanza un 17,9%. Más de cuatro millones de trabajadores están en la calle, con todo lo que ese drama supone en términos de autoestima y dignidad. Se suceden discusiones bizantinas entre CEOE y sindicatos. ¿Por qué el Gobierno no les pone firmes y les sienta en la mesa negociadora? Que no se levanten hasta que no sellen un pacto razonable. La carencia de crédito estrangula proyectos viables y consistentes. Luego nos extrañamos que los emprendedores escaseen. El gigantismo ineficiente se privilegia con subvenciones a las grandes empresas, a las pequeñas que les zurzan. Indemnizaciones millonarias e incentivos insultantes. Que el talento se forre me encanta, pero que la mediocridad se ponga las botas me subleva.

Todavía en territorio económico, pero entrando de lleno en la política, asisto perplejo a la batalla por el poder de Caja Madrid. Todos hablan de despolitizar las cajas para ipso facto presionar para colocar a su candidato. Sobra liberalismo de salón y faltan liberales. Los casos de corrupción se suceden continuamente. Mallorca, Valencia, Andalucía, Cataluña,… A veces de manera zafia, otras de modo más sutil, los atropellos recorren la geografía española con descaro e impunidad.

Nuestro atribulado ciudadano sale de casa dispuesto a pegarse por el pan de sus hijos. Confía en regresar sin engrosar la lista de parados. Si le preguntan por la salud de esta sociedad, por el nivel de civismo y ejemplaridad, jura en arameo. Como tan lúcidamente expresa Javier Gomá: “¿Qué razones pueden resultar de verdad hoy convincentes al yo para que acepte una cierta dosis de “urbanidad” y haga propias las limitaciones y alienaciones inherentes a una civilizada vida en común renunciando a sus pulsiones antisociales, bárbaras, pero suyas, auténticas y espontáneas? ¿Por qué la civilización y no la barbarie?”
¿Somos un país civilizado que apunta esperanzado hacia el futuro, o la barbarie y la jungla ganan enteros? Como la vida me aconseja escepticismo (solo así el optimismo puede merecer los adjetivos de inteligente y honesto) paso de lugares comunes y expresiones huecas sobre la convivencia. En la sima de nuestras miserias, en el lodazal de un egoísmo que ignora al que sufre, éstas son algunas propuestas regeneradoras.

– En el marco laboral, estudiar y aplicar la variedad tipología contractual europea. Mientras nosotros nos agarramos al pasado y la ideología, otros vecinos rentabilizan experiencias positivas. Renovación para todos, no vale hablar de despido y flexibilidad mientras la incompetencia se blinda.
– Trazar una frontera nítida entre economía y política. En el ámbito empresarial, políticos, abstenerse, dejen hacer al talento y la profesionalidad.
– Resucitar a Montesquieu. Los hipotéticos controlados nombran a los controladores, es para llorar. Respetemos la independencia del poder judicial, saquémosle de la permanente discusión partidista.
– En aras de profundizar en los procesos de descentralización y delegación de las autonomías, fíjense las competencias exclusivas del Estado Central. Éste no puede ser objeto constante de chantaje.
– Una educación común, universal, exigente y apasionada que gire en torno a la figura y autoridad del profesor. Revisión y contratación, retribución, evaluación y despido. Entonces, y no antes, dótese a las aulas de los ordenadores que se quiera.
– Listas abiertas. Las multinacionales de la política, los partidos, encerrados en su endogamia y disciplina de voto, degradan su noble función. Tribus arcaicas y parasitarias, ahogan la libertad y la responsabilidad individuales. El triunfo de la consigna sobre la conciencia es una derrota moral.

¿Que hay que reformar la Constitución? Adelante, es un instrumento de convivencia, no un dogma infalible. Ahora que el “peronismo” se hace fuerte entre nosotros, caminar en esa dirección nos acercaría a las democracias más avanzadas. Si no, la mezcla de crisis, injusticia, miedo, abusos, angustia, corrupción e ignorancia destroza la confianza y mina la energía de un país maravilloso.