La libertad como fórmula para crecer y crear empleo

La creación de barreras de burocracia y la abundancia en la creación de leyes son un freno para la inversión y la creación de riqueza. Las normas ponen reglas comunes, un terreno estable en el que desarrollar las diferentes actividades, pero cuando estas normas se multiplican por cada una de las comunidades y territorios, provincias y municipios, el ordenamiento se convierte en un problema. La estrategia más adecuada pasa por simplificar trámites y unificar, como defiende esta interesante columna de José María Triper.

 La libertad como fórmula para crecer y crear empleo

La recuperación del mercado único en España, una de las promesas de Mariano Rajoy en su discurso de investidura, viene a poner el punto y final a ese disparate legislativo de las comunidades autónomas que obligaba, en muchos casos, a tener hasta 17 licencias distintas y someterse a 17 normativas diferentes para vender un producto o ejercer una actividad profesional en el conjunto de España, con el consiguiente sobrecoste económico para las empresas y los profesionales.

Un caos normativo que estaba deteriorando la competitividad, fomentando la inseguridad jurídica y desincentivando las inversiones extranjeras y la creación de empleo, en un país que supera los seis millones de parados.

Un obstáculo al crecimiento y también una discriminación contraria a la libertad de empresa consagrada en la Constitución, puesto que esta orgía regulatoria está afectando de forma diferenciada y arbitraria a las empresas y profesionales según el lugar de España en el que inicia no ejercen su actividad.

“Sólo un dato, desde la creación de las autonomías, éstas han emitido 67.000 normas que equivalen a más de un millón de folios, mientras que en Alemania, desde la creación de los Lander tan sólo 100.000 folios”, recordaba ayer el presidente de la Federación de Autónomos, Lorenzo Amor. Todo un desvarío, de lo, muchos que ha llevado la insensata estructura del Estado de las autonomías.

Que un producto o un profesional necesiten 17 licencias para venderse o trabajar es una extravagancia que nunca debería haberse permitido. Como también lo es que un país moderno genere 3.000 normativas legales cada año y 700.000 páginas del BOE.

Pues esto es lo que está pasando hoy en este país y este y otros contrasentidos similares son los que tienen que cambiar, por razón de Estado, por imperativo de regeneración política y recuperación económica y porque lo demanda una ciudadanía, cada día más harta de pagar las duplicidades, derroches e ineficiencias de los “taifas”. Más libertad y menos burocracia y sector público. Esa sí es la fórmula para crecer y crear empleo. ¡Que cunda!

 

José María Triper

Corresponsal económico

El Economista