Inmediatez de respuesta

Como venimos diciendo cada semana, los tiempos cambian y, con ellos, los modos de vida, las costumbres, las tendencias y hasta los trabajos. Vamos aplicando progresivamente los últimos descubrimientos tecnológicos al día a día laboral, nos beneficiamos de nuevas oportunidades y nos valemos de los métodos más innovadores en cada procedimiento. El objetivo es claro: permanecer orientados al resultado, trabajar para ello y optimizar los modos que permitan llegar a él lo mejor posible.

Pongámonos en un caso real. Si nos situamos en un mes de marzo como el actual, quince años atrás, la conversación que podían mantener tres ejecutivos durante una comida se situaría a miles de leguas de otra que tuviera lugar hoy mismo. En aquella mesa uno de los directivos se acababa de comprar su primer móvil y estaba enseñándoselo al resto. Hablaban sobre lo fácil que sería ahora contactar con sus comerciales en cualquier punto del país. En la de esta mañana, los tres interrumpían constantemente la conversación atendiendo a llamadas, mensajes y correos que no podían esperar un segundo. La comunicación prima actualmente sobre las relaciones directas e incluso sobre el ocio y el tiempo libre, y para bien o para mal los recursos para ello son ilimitados.

Gracias a la evolución en la tecnología y su aplicación a la vida cotidiana, la capacidad de resolución de problemas y situaciones se ha convertido en inmediata. Cualquier necesidad que pueda solventarse con una llamada, búsqueda en internet, consulta de un mapa, envío de un email o descarga de una imagen, se realizará en el momento. Y con ello ganamos todos. Solamente hay que tratar de darle el uso correcto. Medir el impacto negativo que la evolución puede provocar en las relaciones humanas, y del que en ocasiones no somos conscientes. Superando este capítulo con éxito, todo lo demás son ventajas de las que podemos disfrutar.