Esta noche no, cariño, que tengo que twittear

Mañana tampoco, porque tengo que responder 50 correos superurgentes; pasado estaré con el e-book; al otro tengo que aceptar 15 años en Facebook y otros 10 en LinkedIn; el viernes me toca pasar el dedito por el iPad; pero prepárate que el sábado, sabadote…bueno, pues tampoco, que hay que ver a Maria Antonio Iglesias, en “La Noria”.

Al a cama ya no se va, como antes, a dormir y a hacer lo otro. Ahora vemos la televisión, revisamos el correo, jugamos al Tetris, enviamos fotos, chateamos, leemos el periódico. Y de lo otro nada de nada. Ya no le decimos a la pareja “Buenas noches, cariño, que descanses”, se lo twitteamos. Ahora, lo último que hacemos antes de dormir es chequear el correo. Lo mismo que haremos al día siguiente nada más despertarnos.

Los de Durex y Control están preocupados porque sus ventas van cuesta abajo. Hasta ahora lo achacan a los deprimidos que estamos los españoles con el tema de la crisis y el paro, pero ahora se han dado cuenta de que eso de tener en el dormitorio un arsenal tecnológico, con televisor, móvil, iPad y videoconsola, está provocando una reducción del 50% en las relaciones sexuales. Y no es que hasta ahora fueran la bomba, porque cada español mantiene relaciones una media de 118 veces al año -¡haga cuentas a ver si usted llega!- con una duración de 15 minutos y bajando. Porque, ya me dirán quién va a pensar en hacer el amor cuando tenemos 140 correos que revisar y 30 mensajes de Facebook que responder.

Esto no sólo afecta a nuestras relaciones afectivas, sino que también perjudica al sueño, ya que no desconectamos y está comprobado científicamente que chequear el correo antes de acostarse tiene el mismo efecto en el cuerpo que tomarse un café doble.

La mesita de noche ha pasado a convertirse en un amasijo de cables con multitud de enchufes para la recarga de aparatos. Ya no hay sitio para la lamparita, ni para el despertador, ni mucho menos para el libro. Y no crean que esto va sólo con los hombres, porque las mujeres también han caído embrujadas por los hechizos de la Blackberry. En Estados Unidos, un 57% de los usuarios del iPad confiesan utilizar este dispositivo cuando están tendidos en la cama, y el 67% de los hombres y el 64% de las mujeres reconocen que no se ponen el pijama si antes no han comprobado que tienen el teléfono móvil en la mesita.

Han invadido tanto nuestra intimidad Steve Jobs y compañía que incluso una cuarta parte de los ciudadanos acostumbran llevan a llevarse móviles y tabletas al cuarto de baño, como tradicionalmente se hacía con una revista.

El tema no es baladí, porque se ha emitido sentencias judiciales en la que el iPhone, el iPad y la Blackberry se presentan como prueba en casos de divorcio. Hay ciudadanos que acusan a su pareja de serles infieles, pero no con una tercera persona sino con la tecnología. Mientras uno duerme en un lado de la cama, su pareja se coloca de espaldas y se dedica a chatear y flirtear virtualmente con el móvil o el portátil, algo mucho más cómodo que tener que escuchar a la pareja.

Definitivamente, dormir a pierna suelta se está poniendo cada vez más difícil. Y lo de otro ni hablamos, “iPad, cariñito, dame un beso”.

Manuel del Pozo
Extraído diario “Expansión”.