El debate

Es inevitable hablar del pasado debate, ya que los resultados del 20N van a influir tanto en la sociedad como en las empresas de manera decisiva. Por ello, destacamos un artículo de opinión de Mariano Guindal en el que presenta la situación actual y lo que está por venir.

La noche del debate tuvo a Twitter como otra de las fuentes informativas, otra “noche Twitter” como decimos en Foromarketing. A continuación reproducimos la columna:

Tras el debate entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba habrá quien piense que estamos ante la crónica de una muerte anunciada. Efectivamente, somos muchos los que creemos que con el 20-N se cierra una etapa de la Historia de España que se inició precisamente otro 20-N, pero de 1975 con la muerte del General Franco. Una Transición que ha durado exactamente 36 años, lo mismo que el mandato del dictador (1939-75). Para quien guste de juegos cabalísticos, sólo recordar que la Guerra Civil se inició en 1936.

Casualidad o no, lo cierto es que la Gran Crisis está a punto de devolver un poder inmenso a la derecha española, que por primera vez en la democracia se encontrará enfrente de una izquierda totalmente desarbolada. El PSOE es un partido sin tierra, ya que ha perdido el poder en casi todos los grandes ayuntamientos y comunidades autónomas. Nada. En sus manos no le quedará nada. Y los equilibrios de poder, que tan necesarios son en política, saltarán por los aires. Por no tener, no tendrán ni a los sindicatos, que se encuentran desmovilizados y desprestigiados.

En medio de este erial viaja plácidamente en su flamante deportivo Rajoy, cuando de repente aparece un destartalado camión cisterna (Rubalcaba) que inexplicablemente inicia una obsesiva persecución. Lo que al principio parece un juego entre automovilistas se convierte en un enfrentamiento a vid a muerte.

Es como en la primera película de Steven Spielberg, El duelo (1971), en la que el protagonista, acompañado de su esposa, viaja por carreteras desérticas cuando de repente aparece un viejo camión fantasma y empieza una terrible persecución como un correcaminos.

Lo sorprendente de todo es que el amo del universo empieza a tener miedo. El espectador se pregunta cómo es posible que un viejo camión cisterna corra más que un deportivo. La explicación es que en las elecciones de 1996 Rajoy ya la pifió frente a un inexperto. Hasta el rabo todo es toro, como dicen los clásicos.

Periódico El Economista – 8 de Noviembre de 2011