El cliente misterioso

    Ya he comentado en varias ocasiones que las ventas son uno de los principales termómetros del negocio. Si hay compradores, hay ingresos para la empresa, por ello, las compañías deben tener muy en cuenta la calidad de la atención que prestan a sus clientes. Al cliente hay que cuidarle y fidelizarle. ¿Y cuál es la mejor manera el tratamiento dado por un vendedor en el momento de una compra? Estando en la piel del cliente. Esto se consigue a través de la estrategia del cliente misterioso o mistery shopping, una herramienta sencilla y muy eficiente a la hora de detectar los posibles fallos en la actividad comercial.

    Lo más ventajoso es que no es necesario ser un experto, ni tampoco invertir mucho dinero para poner esta táctica en marcha y esto lo agradecen las empresas. Yo me pregunto, ¿quién no es capaz de reconocer una sonrisa de bienvenida al entrar en una tienda, o una dosis de cordialidad en la despedida? ¿Y quién no se da cuenta cuando un vendedor contesta a las cuestiones que plantea el cliente con simpatía, seguridad y agilidad? A todos nos gusta que nos traten bien y con respeto, y si de paso nos regalan una sonrisa, mucho mejor.

    Lo que muchos olvidan es que ningún negocio se mantiene vivo sin su gran protagonista: el cliente, pues para él se crea, se produce y se vende. Por tanto, hay estar muy atento para que los protagonistas del mercado no prefieran a la competencia y se conviertan en clientes fieles y prescriptores de nuestro negocio. Como siempre digo al cliente hay que cuidarlo y mimarlo y sobre todo en los tiempos que corren.