Dignifiquemos al Marketing

    El Marketing es sin duda una de las disciplinas que tome mayor protagonismo en nuestro país en el siglo XXI. Se trata de una actividad empresarial reclamada con urgencia creciente por las compañías.

    Día a día sigo leyendo y escuchando cómo, de manera fácil y gratuita, a veces inconsciente, se critican las bondades del Marketing, sin saber muy bien qué se cuestionaba. Es muy fácil meter en el “saco común” del Marketing acciones aisladas de ventas, publicidad y promociones e identificarlas con un Plan Estratégico de Marketing y ello da pie a que “plumas fáciles” en la crítica se afanen en demostrarnos “cómo engaña el Marketing”, sin saber cuál es la función real de aquello a lo que atacan.

    Y es que seguimos defendiendo que todo el mundo habla de Marketing, pero son muy pocos los que de verdad saben de su verdadero significado y menos aún los que lo aplican de forma profesional. El Marketing Estratégico no es para engañar, sino para ayudar; no es un sortilegio, sino una cultura y forma de trabajar acorde a la realidad del mercado.

    Recientemente, he leído en un periódico un artículo en el que se mencionaba Al “piruleting” como una novedosa categoría del Street Marketing. Os explico. Los alumnos de la sexta promoción de Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad de Valladolid, del campus de Segovia, promocionaron la III edición del Festival Universitario de Publicidad decorando la Plaza Mayor de la ciudad con 2.000 piruletas y corazones de cartón.

    No entiendo como profesores y alumnos de esta universidad permiten llamar a esta acción “piruleting”. Creo que ha llegado el momento de que entre todos los que nos dedicamos a esto dignifiquemos al Marketing, de que llamemos a las acciones por su nombre y que no inventemos nuevos términos como el de “piruleting”. Señores, seamos serios.