Contra la tempestad del desánimo

    En estos días que media España sufre un temporal de lluvia y nieve, el país entero continúa inmerso en otro peor: el del desánimo. La avalancha de caras largas, comentarios pesimistas y respuestas irónicas que escupe la crisis hacen sombra a las grandes ideas.

    Las épocas de “vacas flacas” son oportunidades donde la única limitación la impone uno mismo. El superviviente de esta marea será el emprendedor que reúna las tres “íes”: ilusión, interés e innovación. La ilusión es el motor del mercado, sin interés no tiene sentido jugar ninguna partida y tan sólo aquellos que innoven tomarán las riendas de los negocios.

    Desafiemos a los poetas de la crisis y a sus precursores. Trabajemos duro y pensemos más allá de sentimientos contrariados. Como dijo Einstein hace más de sesenta años, “sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia”.