Con el estrés de la Navidad en la sangre

    comprasLlevo unos días cardíaco perdido por un asunto que a más de uno, y lo digo porque lo veo, le trae de cabeza. Y no es otro “tema” que los regalos. Santos regalos pienso yo.
    Estos días son los elegidos por toda la gente para hacer las primeras compras serias de la Navidad, regalos que te hacen preguntar, ir y comprobar mil tiendas… en definitiva, días de carreras después del trabajo, de dudas y de esperanza en acertar con el detallito de marras.

    Mis hijos ya me van dejando en paz después de la locura que es tener a dos chavales pidiendo juguetes caros, grandes, frágiles y lo peor… agotados. Que tiempos aquellos. Recuerdo esa tortura con sano cariño. Ahora es algo diferente, que si el último cacharrito, que si el último juego, que si el último perfume, que si la última cafetera, que si el último móvil… pero otro lío, en definitiva.

    De todas formas, como perro viejo que soy, voy a guardar los tickets, que más de uno me huelo que me va a herir la sensibilidad y me requerirá el famoso papel. Y es que no siempre se puede acertar.