A CHINA LE COMPRAN, PERO NO VENDE

Seguro que si nos preguntaran que hay detrás del binomio "baja calidad y bajo precio" más de uno respondería: “Made in China”. Con el deseo de erradicar la existencia de este prejuicio y movido por ganar competitividad, el gobierno chino ha diseñado una estrategia para presionar a las compañías asiáticas a introducirse en el mercado occidental, pero con el nombre de empresas de renombre europeas y norteamericanas.

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Recientemente, el Ministerio de Comercio chino emitió un informe denunciando que a pesar de que los productos de consumo dominan las exportaciones, no hay casi marcas conocidas en este sector. De hecho, la mayor parte de los bienes son exportados bajo el nombre de marcas extranjeras. Es por ello que en un mundo cada vez más dominado por Microsoft y Coca-Cola, las compañías asiáticas han comenzado la labor de establecerse fuera del territorio nacional mediante la adquisición de capitales extranjeros para así transformarse en corporaciones multinacionales.  Como Lenovo, un poderoso fabricante, pero prácticamente desconocido, que recientemente se hizo con la división de PC de IBM. Con esta estrategia, es decir, adquiriendo marcas conocidas, las empresas chinas esperan conseguir el acceso a las redes de distribución globales, a la investigación y desarrollo y a señas reconocibles, a la vez que se desprenden de la enseña “Made in China”.