Competitividad y financiación de pymes

Se acaba de publicar el informe sobre competitividad de World Economic Forum para el ejercicio 2010-2011, que dirige Xavier Sala i Martín. Son muchas las cuestiones que podemos destacar de este, pero voy a mencionar solo dos: • España pierde nueve puestos, desde el 33 al 42. En el pasado ejercicio ya perdió otros 4. Esta tónica de pérdida de competitividad se ha producido desde 2004, en el que ocupábamos el puesto 23, lo que ocurría desde hacía algunos años. Ninguna economía desarrollada, de las que el informe califica en el máximo nivel, ha perdido 19 puesto en solo seis años.
• La escasa importancia en prensa del informe, con unos resultados bastante demoledores para la economía y, sobre todo, la política económica española.
Los encuestados manifiestan su visión sobre doce puntos. El peor de ellos y el único que ha tendido repercusión es la eficiencia del mercado laboral, donde España ocupa un ridículo puesto 115. Ahora bien, este elemento siempre ha ocupado posiciones desastrosas. Si buscamos tendencias y comparamos el informe del ejercicio 2010-2011 con el de hace dos años los baremos que más han empeorado han sido entorno macroeconómico, con una pérdida de 36 puestos, eficiencia de los mercados de bienes, con 2, y desarrollado del sistema financiero con 20 puestos.

De estos tres puntos, que marcan en gran medida la pérdida de competitividad española de 13 puestos, vamos a centrarnos en el tercero, que está íntimamente relacionado con el primero.

El creciente endeudamiento del sector público, compitiendo con ventaja con el sector empresarial y la crisis de las cajas de ahorros están detrás de este empeoramiento, que lo podemos resumir en la crisis del delito: el crédito no llega a las empresas, que son las que generan riqueza, lo que se traduce en pérdida de competitividad y empobrecimiento general.

En los últimos meses hemos visto el inicio de un intenso proceso de reforma del sistema financiero español, que ha afectado a más de la mitad de las cajas de ahorros, que bajo la fórmula de las fusiones han accedido a recursos públicos en forma de capital. Teniendo en cuenta que el sector de las cajas supone la mitad de nuestro sistema bancario, la pretendida excelencia de nuestro sistema financiero ha demostrado no ser cierta y puede que este proceso se haya realizado con dos años de retraso.

Extraído del artículo de Juan Manuel Santos-Suárez, presidente del Avalmadrid SGR, publicado en el periódico “Cinco Días”.