¿CÓMO MOTIVAR MEJOR A LOS EQUIPOS?

En estos últimos tiempos en los que tanto los medios de comunicación social como los libros se hacen eco de una herramienta tan fundamental para la empresa como la motivación, hemos considerado oportuno reflejar en nuestro foro la opinión de Juan Carlos Cubeiro, Director de Eurotalent, a través de un reciente artículo publicado en la prensa económica en el que el autor mete el dedo en la yaga y nos marca unas directrices realmente útiles.

“De las tres grandes cualidades de todo ejecutivo (anticipación hacia el futuro, gestión de recursos, motivación del equipo), esta última suele ser la asignatura pendiente de la mayor parte de nosotros. Prefiero llamarla “capacidad de ilusionar” porque, en realidad, nadie motiva a nadie: la motivación, la emoción, el movimiento, ocurre desde el interior hacia el exterior de cada persona. Toda motivación es automotivación.

Ilusión, generar ilusión. Me parece particularmente elocuente la segunda acepción del Diccionario de la Real Academia Española, que define la ilusión como “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”. En consecuencia, la ilusión se compone de tres ingredientes. El primero de ellos es la esperanza. Los humanos somos seres necesitados de proyecto para nuestra supervivencia física y anímica, y por supuesto para dar lo mejor de nosotros mismos. La esperanza conecta, sin duda, con la capacidad de anticiparse (más del 70% de los directivos fracasa por falta de visión estratégica). Todo ejecutivo eficaz ha de dedicar tiempo y esfuerzo a diseñar y comunicar insistentemente esa esperanza, a convertirla en un reto, a hacerla visible, con toda su carga emocional positiva.

El segundo gran componente para generar ilusión es el cumplimiento. Cumplimiento de las promesas, de la palabra dada. Credibilidad, honestidad. Ser un buen gestor es condición necesaria, imprescindible pero no suficiente. Se requiere ser íntegro, coherente, mostrar con los hechos más allá del discurso. Para dirigir, uno debe dirigirse según valores reconocidos. Un ejecutivo sin trayectoria, sin experiencia, sin evidencias de logro, o lo que es peor, que no practica lo que predica, que se mueve a bandazos, difícilmente podrá generar ilusión en quienes le rodean. Lo más probable es que, consciente o inconscientemente, sea un demagogo, generador de una ilusión fugaz e inconsistente.

Finalmente, para generar ilusión es imprescindible la atractividad. Los griegos la llamaron carisma, el don de funcionar como un imán. Nos atrae de los mejores ejecutivos la seguridad en sí mismos (autoconfianza, que no arrogancia), su capacidad de escuchar y de entender al otro, de obtener resultados de forma consistente, de mantener la calma en situaciones estresantes, de influir sin imponer. Su inteligencia emocional, en suma, que es el 90% del liderazgo. Los ejecutivos que desean ilusionar a los suyos han de hacerse visibles, cercanos, comprensibles… han de esforzarse en la didáctica equipo a equipo (empezando por sus colaboradores directos) y persona a persona. Estamos en la “economía de la atención” y a todos nos bombardean infinidad de informaciones, de manera que es difícil separar el grano de la paja. La ecuación del auténtico carisma es, paradójicamente, “humildad más visibilidad”.

Si te interesa el tema del liderazgo este post puede interesarte; características de un líder

 

Juan Carlos Cubeiro, Director de Eurotalent.