REFLEXIÓN DESDE MI ASIENTO DE AVIÓN

 Todos los que, de forma regular, viajamos en avión, solemos reflexionar, al sentarnos en nuestra plaza, si habremos pagado un precio mayor o menor que nuestro compañero de asiento. Este hecho aislado, no dejaría de ser anecdótico sino fuera porque en los últimos años, el precio de las diferentes compañías aéreas se ha convertido en una herramienta estratégica dentro del mix del marketing de las líneas aéreas. ¿Y qué pasa con los departamentos de marketing de las grandes compañías que no están sabiendo innovar y adecuarse a la realidad del mercado?. Tan sólo aprenden y reaccionan a golpe de competencia. Hoy volar a Almería con Iberia supone pagar más dinero que hacerlo a París o Londres con grandes compañías. Sun Tzu, en su libro “El arte de la guerra”, escribió ya en el siglo IV a.c. que “podemos ganar o perder la batalla pero que no nos cojan desprevenidos”.
 
 Hoy, en el siglo XXI., estamos inmersos en el denominado Marketing de Percepciones, que nos lleva invariablemente a comunicar una serie de variables como el conocimiento de la competencia, la flexibilidad, visión de futuro… y todas aquellas que nos ayudan a ganar competitividad y no esperemos a que Spanair comunique su disponibilidad a volar a Almería para que Iberia reaccione y comience a considerar al cliente. En RMG tenemos una máxima que invariablemente se cumple en el tiempo: el mercado siempre pasa factura. Por tanto, amigos, actuemos con y para el mercado y eso se consigue únicamente si sabemos actuar en base a un Plan de Marketing Estratégico. Eso nos evitará actuar detrás de empresas ágiles y que siendo minusvaloradas en sus inicios, el tiempo y el mercado les acaba dando la razón.