PEQUEÑOS GRANDES CLIENTES

En Foromarketing queremos mostrar las diferentes estrategias de marketing que una empresa  puede desarrollar para llegar a su público-clave. Y es que en la guerra de las empresas para conquistar y mantener la fidelización de los clientes vale de todo, como ofrecer productos de calidad, con una gran variedad de opciones y a precios bajos… Leíamos recientemente un artículo de Juan José Peso-Viñals, socio de Daemon Quest, que destaca un segmento en especial, el de los niños y adolescentes, como una herramienta de gran importancia y eficacia en el universo del consumo. El experto expone en este artículo a los niños y jóvenes como potenciales compradores y demuestra su fuerte relación con las marcas.  

Cuando hace apenas un mes vivíamos la noche del año más importante para niños y adolescentes, el poder que este segmento está adquiriendo en los hábitos de consumos de los hogares se impone en toda su magnitud. La relación que niños y teenagers han establecido con las marcas, de un tiempo a esta parte, obliga a una profunda reflexión no sólo porque éstos constituyen un lobby de consumo extraordinariamente peculiar y rentable, sino porque influyen directamente en los hábitos de compra de quienes les rodean, es decir, no sólo sus similares, sino los adultos. Sus tentáculos sobrepasan los patios de colegio, para extenderse a su propio hogar y a los hogares de sus amigos.

¿Cómo llegar a estos pequeños grandes decisores de compra? Lo primero que hay que hacer, como con cada cliente, es conocerlo a fondo. Algunas pistas que pueden ayudar a situarnos: se preocupan por el futuro, afirman su identidad a través de las marcas, tienen fuerte conciencia social y medioambiental, respetan las diferencias culturales, tienen una visión muy amplia de su entorno y de lo que acontece en el mundo y, por encima de todo, están tremendamente informados.

No hay que dejarse llevar por las mieles de la juventud. Precisamente porque se desenvuelven muy bien en una oferta en la que otros naufragan y confían ciegamente en determinadas marcas, suelen ser los consumidores más exigentes y detractores, cuando se sienten defraudados.  Ojo, pues, con esta nueva generación de pequeños grandes clientes en quienes podemos tener a nuestros mayores defensores y nuestros peores críticos. Y ahora, por si aún quedaba alguna duda, pregunto en ingenuo tono infantil: ¿De verdad alguien sigue creyendo que los Reyes son los padres?