El futuro de la prensa escrita
Mucho se ha hablado de que dentro de pocos años la prensa escrita desaparecerá. En foromarketing no compartimos esta opinión, sí sabemos con seguridad que muchos medios pasarán al olvido por su proliferación y falta de rigor de los mismos. Por ello, hemos considerado oportuno incluir en esta sección un artículo recientemente publicado en El País por el periodista Aurelio Medel en la que da una visión realista del futuro de la prensa.
La industria de la prensa escrita vive asustada con la amenaza de Internet, temor que se ha agigantado con la crisis económica y las frecuentes olas del otro lado del Atlántico que dan parte del cierre de tal o cual periódico que decide abandonar su versión vegetal para quedarse en la digital. Esto lleva a que el sentir casi mayoritario, o el que más ruido hace, apunta a que la prensa de papel lleva el mismo camino que los dinosaurios.
Sin embargo, hay otros puntos de vista que recuerdan que ya se ha visto cómo la televisión no mató al cine, ni a la radio, ni, por supuesto, al libro. Todos llevan años conviviendo en armonía. Por tanto, ¿podrá vivir durante décadas el periódico en papel con la información en Internet? La corriente que más se nota apunta a que el papel no tiene futuro, pero hay razones de peso para no ser tan pesimistas.
Lo esencial es que el ciudadano quiere obtener información, y para satisfacer esa necesidad está avanzando rápido hacia un concepto que acuñó Martini en la publicidad. El consumidor de información quiere saber qué está pasando donde esté y a la hora que esté, y quiere que esa información se la sirva alguien de quien se fía, normalmente un periódico, que es su referencia.
Este mismo debate, papel o Internet, se vivió con crudeza en la banca en los años del cambio de siglo, y aunque la analogía parezca rebuscada, viene al caso. La aplicación de Internet al negocio bancario llevó a que muchos analistas pronosticaran que las sucursales de los bancos iban a desaparecer de manera rápida. Que el clic vencería al brick: Internet, lo virtual, ganaría al ladrillo, a lo físico, representado por la oficina bancaria. No eran sólo teorías; estos vaticinios movían el dinero de tal manera que en febrero de 2.000 Terra, la famosa filial de Internet de Telefónica, llegó a valer 40.000 millones de euros. Era la tercera empresa española por capitalización bursátil.
Los enterradores de la sucursal bancaria aseveraban que el cliente no volvería por su tradicional centro de relación con el banco, pudiendo realizar todas las operaciones a través de Internet, del teléfono y de los cajeros automáticos. Sin embargo, estos agoreros no repararon en una cuestión: que cuando al cliente se le preguntaba por cuándo iba a la oficina, éste respondía: “Voy muy poco, sólo para las cosas importantes”.
Esta afirmación llevaba una carga de profundidad enorme, que en aquellos momentos no se quiso atender, y es la que hizo que la sucursal bancaria no sólo no desapareciera, sino que en los siguientes años se siguieran abriendo más oficinas en España o en EEUU, que es el edén de Internet.
Los clientes han desplazado a los nuevos canales (cajeros, tarjetas de pago, teléfono e Internet) las operadoras puramente transaccionales, aquellas que las propias entidades financieras prefieren que el cliente las haga directamente, ya que libera tiempo de trabajo al empleado y reduce costes. Sin embargo, las operaciones de valor, las que dejan ingresos, se hacen o se deciden en la sucursal.
El cliente ha encontrado una situación ideal. Ha conseguido tener banca Martini, donde esté y a la hora que esté, sin coste adicional. Puede realizar transferencias, conocer sus movimientos, obtener dinero en efectivo en casi cualquier parte del mundo y a cualquier hora. Pero cuando quiera invertir en dinero o concretar un préstamo, irá a la oficina en busca del asesoramiento de ese empleado de su banco, al que seguramente conoce desde hace tiempo y que le da confianza, la palabra clave. El consumidor prefiere a los bancos con amplias redes de sucursales frente a los que operan exclusivamente por Internet/teléfono, aunque paguen más por los depósitos y no tengan colas.
El periódico en papel y la sucursal bancaria tienen muchas similitudes. El ciudadano quiere que su periódico, al que da más credibilidad que a ninguno, sea el mismo que le informa en Internet, y si además tiene una radio y una tele que están en la misma sintonía, mejor. Esto es lo que explica que las páginas web de información más vistas sigan siendo las que nacieron desde un soporte en papel. Las iniciativas informativas en la Red sin versión en papel tienen muchas menos visitas porque los ciudadanos asocian como marcas informativas a las que tienen una matriz en papel, aquellas que ya les cautivaron.
Credibilidad y confianza son las palabras mágicas, casi sinónimos. El lector cree en determinado periódico porque a lo largo de los años se ha ganado su credibilidad. El consumidor bancario deja su dinero en una u otra entidad porque le da más confianza, y ése es un sentimiento que aún no transmite las máquinas.
Los periódicos son el centro de la mayor parte de los grupos de comunicación. Marcan la pauta ideológica que moviliza a los otros soportes (radio, televisión o Internet) de un mismo grupo. Son, por tanto, la zona de mayor valor de esos grupos, la que les diferencia, la que genera la adicción de muchos de sus lectores, oyentes o telespectadores.
El periódico en papel tiene tantos atributos que es muy difícil que desaparezca. Otra cuestión es que deba cambiar, que no tenga sentido dar exactamente el mismo contenido en el periódico en papel que en su versión web y que ésta sea gratis. Tendrán que cobrar, como está planteando abiertamente el mayor empresario de prensa del mundo, Rupert Murdoch, o diferenciar unos contenidos de otros.
El periódico en papel va a seguir existiendo. Probablemente venda menos, pero seguirá siendo un producto atractivo para una parte muy relevante de la sociedad, con elevado nivel cultural y alto poder adquisitivo. Será, por tanto, una joya para los anunciantes, y si hay ingresos, hay negocio.
Esto es precisamente lo que sigue sin estar claro en Internet, ¿Cuál es el modelo de negocio? Cada poco tiempo triunfa una magnífica idea en la Red. Facebook o Tuenti son dos casos de enorme éxito en la Red, con millones de usuarios y unos ingresos próximos a cero. Es más, siguen sin saber cómo los van a obtener. Pero siendo esto un problema, lo peor es que quizá estas iniciativas han crecido gracias a que son gratuitas y tienen escasa publicidad, que a muchos usuarios les resulta invasora. Por tanto, si quieren perdurar y crecer, deben buscar un modelo de negocio cuyo fundamento se desconoce. ¿De dónde salen los ingresos?
Hoy estamos ante un ciudadano que quiere que el vermut sea Martini, que la banca se la haga su entidad de siempre y con todos los canales posibles, y que la información se la sirva su mismo periódico y en todos los soportes. Quiere que sus marcas le den acceso a lo que él necesite donde esté y a la hora que esté.
Aurelio Medel

Comentarios
El futuro
Si quieren seguir vendiendo periódicos tendrán que bajar el precio, el comprador quiere un periódico con noticias y a ser posible a x céntimos, también quiere publicidad, todo esto bien desarrollado y ordenado, pero en ningún caso gastar más de un euro por un periódico más una revistas más ..., esto es lo que destruye a la prensa, internet ha servido para destapar el abuso al consumidor y como los productos que queríamos obtener tenía un precio abusivo, cds, libros, periódicos... Cambien el chip señores, bajen los precios y seleccionen la publicidad, pero el primero en seleccionar el periódico con menos hojas y manteniendo las características actuales triunfará junto con el precio (cualquier periódico que hay en la calle le sobran la mitad de las páginas, esto es pérdida de tiempo para el comprador, que para nada es tonto) internet rapidez.
El papel comodidad.
Lo que hago yo nuca pasara… Eso quisiera pensar
Todo tiene un ciclo de vida, nuestra lucha constante es buscar medios que nos hagan más fácil, ágil y económica nuestra necesidad esencial de comunicarnos.
Realmente no me encuentro totalmente satisfecho con el artículo publicado por periodista Aurelio Medel en el periódico el país titulado El futuro de la prensa escrita.
Jamás se puede comparar un periódico con una entidad bancaria en esta generación, donde todos somos creadores de contenidos, donde los medios de comunicación no tienen como mayor preocupación la ausencia de la prensa escrita, sino la inmediatez de las informaciones, publicada por personas que nunca han estudiado una asignatura de periodismo.
Muchos llamamos a esta generación Web 2.0 o simplemente Revolución Social, donde todos podemos decir, opinar, crear informaciones en un medio democrático y participativo.
Las informaciones publicadas por muchos periódicos ya no son noticias (http://es.wikipedia.org/wiki/Noticia) gracias a los medios digitales y la revolución social en Internet, además de que los periódicos nos cuentan los sucesos guardando ciertas normas de diplomacia y ética que le permitan seguirse posicionando como entidad empresarial frente a un mundo presenta diferentes caras de la historia.
Si valoro en el artículo publicado por periodista Aurelio Medel, que el periódico en papel no dejaras de existir, pero pienso que se reducirán bastante sus publicaciones en papel, y no solo porque nos hacemos cada vez más digitales, sino también por un mundo cada día más ecológico decidido a buscar medios más económico y efectivo para la difusión de la información.
No pretendo en este comentario citarle la evolución de la comunicación, Pero ¿Que potencial de uso tiene el telégrafo?
En continuo movimiento y por lo tanto, avances...
Todo tiene un comienzo, una desarrollo y un fin...Tal y como nuestros pasados se documentaron con la informacion escrita en papiros, posteriormente en aquellos grandes libros que colgaban de las estanterias de los filosofos, poetas, etc...en un futuro toda la informacion se almacenará en formato digital, "ya somos tecnología, vivimos con ella y para ella".
Llegará el momento en el que nuestros descendientes coleccionarán libros como preciosas obras de arte. Y la información la tendrán a su alcance en cualquier momento, lugar y en formato digital. El periódico es parte de nuestras vidas, ello no quiere decir que al dejar de leerse en papel deje de leerse. Pero quizas tenga una duración mas limitada de la que nos creemos.
Totalmente de acuerdo con el autor
Estoy totalmente de acuerdo con el autor. Puede que sus ventas disminuyan en el futuro, pero no van a dejar de existir los periódicos en papel, al igual que no lo hicieron los libros, la radio o la televisión con la llegada de las tecnologías que las iban a sustituir teóricamente. El mercado se depurará y quedarán los mejores. Pero creo que hay periódico en papel para largo.
Un saludo.
Claro fin de los medios impresos
Ojalá los medios impresos no desaparecieran, pero yo creo que su extinción es inevitable. Obviamente tardará un tiempo en producirse este suceso, pero será una desaparición progresiva, comenzando con el cierre de algunas revistas y prensa con poca tirada. Cada día hay más personas que leen la versión digital de estos medios y, con la evolución del teléfono móvil, agendas y otros mecanismos, la gente podrá disponer de una amplia gama de información electrónica en cualquier sitio y a cualquier hora. Además, recordemos que cada vez hay una sensibilización mayor hacia el ecologismo, con políticas de papel 0.
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