El mundo de la empresa es más que una simple jugada de ajedrez. Como en un gran tablero, cada pieza, cada movimiento tiene repercusiones a nivel económico, social e incluso político. Como ya he comentado más de una vez en el Marketing de Confrontación, en el saber gestionar nuestras acciones, nuestros movimientos, está la clave del futuro de nuestra empresa, porque al igual que aquel juego milenario, cuyo origen era bélico, la empresa está siempre inmersa en diversos frentes. Ya lo decía Sun Tzu: “Podemos ganar o perder la batalla, pero que no nos cojan desprevenidos”.
Una buena gestión empresarial pasa ineludiblemente por el trazado de una estrategia de Marketing. Éste se ha valido siempre de herramientas propulsoras de políticas que van un paso delante de las tradicionales, buscando nuevas vías de influencia y gestión. Esas vías que el Marketing Estratégico vislumbra es lo que nos hará estar preparados para cualquier posible batalla que se geste.
Hoy en día existen estrategias ya muy utilizadas y a la vez desconocidas como el controvertido lobby que cada vez pisan con más fuerza. Por lobby entendemos aquel grupo de presión, que trata de defender unos intereses determinados de forma legítima y legal. Por tanto, puede haber tantos lobbies como intereses, aunque en España aún carezca de un marco legal. La Comunidad Europea ha establecido una inscripción voluntaria bajo cuatro epígrafes: un primer epígrafe para consultoras profesionales y gabinetes de abogados, que actúa ante las instituciones de la Unión Europea, un segundo para departamentos internos de la empresa y asociaciones profesionales, otro para las ONGs y grupos de reflexión o también denominados think tanks y el último para los denominados “otros organismos”.
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