La comunicación es una de las principales y más útiles herramientas con las que contamos hoy en día, para la mejora en la estrategia de
marketing. Como profesionales en la materia que somos, hemos adquirido el último libro del periodista Manuel Campo Vidal titulado
¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?, de Plaza Janés. En él se incluye un excepcional decálogo de la buena comunicación, que hemos querido recoger en
Foromarketing.
1.
Vencer el miedo escénico: la manera más fácil para vencer el miedo escénico es practicar y practicar. La preparación, hasta de la improvisación, es fundamental. Y después, hablar con naturalidad.
2.
Comunicar los mensajes con eficacia: construir mensajes comprensibles es la base de una buena comunicación. El mejor consejo es ser claros y precisos. Estructurar bien los mensajes y las oraciones. Puede comenzar con una frase atractiva que anuncie una intervención interesante, que motive curiosidad y después jugar con las reiteraciones. Si se habla para la tele es preciso tener claro el mensaje y repetirlo. Memorizar las frases y soltarlas en el discurso. Hay que hablar bien y decir cosas que atraigan el interés del público o de los informadores. Y las cosas hay que decirlas a su hora si quiere que tengan repercusión mediática, teniendo en cuenta la agenda de los medios y sus horarios de producción.
3.
El valor del silencio: el silencio y las pausas tienen un gran valor comunicativo y un gran efecto ante el público. Hay que hacer pausas, destacando con silencio previo los mensajes importantes.
4.
Con Power Point o sin él: si se decide acompañar el discurso con un
power point o soporte similar nunca debe leer la presentación; el público ya la puede leer por si mismo. El material audiovisual tiene como objetivo amenizar la exposición. No se puede depender de la presentación ni estar pendiente de ella. Eso si, el discurso y la pantalla tienen que estar siempre coordinados. El material audiovisual es simplemente un apoyo al discurso.
5.
El uso de la voz: vocalizar bien es muy importante, es necesario entonar mínimamente, cambiar de tono y de ritmo. Evitar carraspeos, tics y repeticiones. Hablar con convicción, energía y con una actitud positiva. Utilizar la voz como una herramienta de capacitación de la atención jugando con el volumen (hablar alto y claro para que todos puedan escuchar sin esfuerzo), cambiar de velocidad, cuidar la entonación y hacer las pausas precisas.