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Desatención al cliente

En la entrada de esta semana os voy a contar algo que me ha ocurrido estos días y con lo que alucino. Y es que hay vendedores que no quieren mi dinero... ni el de muchos. Ver para creer. Yo partiéndome el lomo para sacarme mi "sueldazo" y la gente pasando del tema.

Y no es que fuera precisamente a comprar "un chuche", sino que iba a dejarme un buen dinero en un frigorífico de tipo americano. Allí pasaban los minutos y ni un alma. Mi enfado, rectifico, mi perplejidad, fue aumentando por momentos. Me decidí a moverme entre lineales para descubrir el porqué.

Y ohhhh... Jugaba España y hasta el de seguridad estaba allí. Me dieron ganas de dar unas palmadas, pero me pareció excesivo. Decidí marcharme con la música a otra parte... con mi dinero, a casa. Lo peor de todo es que seguramente fue una situación calcada en muchos otros sitios. ¿Por qué estarán cayendo las ventas?... si me muerdo, me enveneno.

Carta personal: "A mi amigo Pepe"

Le conozco hace más de 15 años y en el día a día me ha demostrado el buen saber hacer profesional, el arte de la venta, la atención al cliente, su dedicación al trabajo…Son muchas las cosas que hacen que, en más de una ocasión, cuando nos hemos juntado varios clientes frente a un café todos hayamos coincidido en que, nuestro Pepe, es un director bancario en peligro de extinción porque cada vez es más difícil encontrar buenos profesionales, es decir, excelentes comerciales.

Hace un año fue trasladado a otra oficina de Madrid, situada en una zona con un elevado nivel de renta. Lógicamente, esa oficina estaba acostumbrada a lo que más de una oficina bancaria, a que el cliente entre solo, sin embargo, Pepe siguió haciendo lo que sabe hacer, salir al mercado, ofrecer sus servicios y presentar su empresa. De esta manera y después de un tiempo en la zona, ya es conocido. Seguro que si en lugar de prejubilarlo por una fusión de cajas siguiera en su puesto esta oficina, en breve, sería una de las líderes en Madrid.

El mercado protagonista de la economía

Estos días, leer la portada de la prensa para tener una visión general de cómo marcha el país es un tanto desconcertante ya que se ven términos, informes y opiniones que distan mucho de lo que realmente la sociedad está buscando.

Esto me reafirma y me ha hecho reflexionar de que, tanto las empresas como las personas, para ser realmente competitivas, deben tener como referente al mercado. Él será el que dictamine si estamos acertados en la política de marketing, económica o social que estamos siguiendo y esta es la única forma de recuperar la confianza.

Son muchos los que dan importancia a las noticias que llegan desde el exterior o se fijan en si la Bolsa sube o baja cuando, lo realmente importante es la situación en la que se encuentra el mercado.

Lo que tengo claro, es que las ventas se reactivarían si se generara ilusión y si se comunicaran al mercado mensajes tranquilizantes y de forma profesional, sin cambios bruscos. Tenemos que ser conscientes que estamos atravesando momentos difíciles y por tanto, es imprescindible una estrategia que esté acorde a las necesidades del mercado frente a las necesidades políticas.

La montaña rusa

ImagenY ahora estamos todos tan contentos. Hace una semana nos derrumbamos en un hoyo sin fondo, de la más alta de nuestras expectativas caímos al vacío, y el lunes parece que alguien nos lanzó una cuerda a la que aferrarnos para volver a subir a la superficie. Pero el terreno es demasiado blando y es posible que se nos hundan los pies. Así es como funciona este país, en lo deportivo, en lo político, en lo económico… en el día a día de la sociedad. Un día nos comemos el mundo, para estar luchando por respirar el siguiente. Vivimos inmersos en una montaña rusa que nos afecta a todos.

Estas palabras bien se pueden trasladar al Mundial de fútbol, que parece que es lo único que está en boca de todos cada minuto, pero también sirven como descripción del pan de cada día. Ahora nos rebelamos como descosidos contra una reforma laboral que no tiene contento a nadie, pero mañana se nos olvida y el despido a 33 días es del gusto de todos. Hoy conocemos las subidas en el precio de la luz y juramos por el mundo que no podemos consentirlo, pero la semana que viene este tema ha pasado al fondo del armario.

Spain is different

Mundial

Esta mañana he ido a tomarme el café con mis compañeros y en la barra sólo había un tema de conversación, la nueva reforma laboral que está preparando el gobierno. Lo curioso es que más que de la propia reforma en sí, lo que comentamos es el día que nuestro presidente ha decidido ponerla en marcha, el 16 de junio.

Un día como otro cualquiera pensarán ustedes… ¡pues no! Es el día que España se estrenará en el mundial, sí señores, ese mundial que este año ¡ganamos fijo! Y es que, realmente “Spain is diferent”, tanto porque el Gobierno piense que el fútbol eclipsará la Gran reforma laboral y pasará “inadvertida”, como porque todo el país esté convencido de nuestra victoria futbolística y como siempre, caigamos a la primera de cambio.

Espero equivocarme en ambas cosas, que ganemos el Mundial y que Don Zapatero y su equipo no hayan caído en tan fortuita coincidencia, aunque perdonarme que esto segundo lo ponga en duda.

Un día muy especial

Queridos amigos:

Ya sabéis que me gustan los retos y afortunadamente el destino me los suele regalar a menudo. Por ello, me vais a permitir que comparta con vosotros el calendario del día 16 de junio.

Al reto ya de por sí duro del día a día se le une una jornada muy especial para mí. Es mi 37 aniversario de boda, lo que no significa que sea mayor, sino que me casé muy joven. Además tengo cena con entrega de premios de un cliente, que ya se sabe que en estos tiempos hay que mimarlos aún más. Pero falta completar la jornada con la conferencia que voy a dar en Expomanagement en Ifema, a las 18 de la tarde, y ahí es donde me gustaría solicitaros que me acompañárais al menos con vuestro corazón, porque jugando España su partido inicial…

Soy consciente de que a alguno puedo darle envidia, ya que realmente lo más importante para mí es que he reservado un momento muy especial en la hora de la comida para dedicárselo a mi mujer.

Gracias por permitirme compartir contigo un día para reflexionar.

Érase una vez un vendedor

Acabo de llegar de hacer el Camino de Santiago, e independientemente de la espiritualidad, una semana de reflexión te hace darte cuenta de que el verdadero secreto de la empresa es vender. Son muchas las ideas que me han venido a la cabeza sobre este tema y por eso, me he animado a escribir un nuevo libro que ya tiene título “Érase una vez un vendedor”.

El libro constará de 10 capítulos en los que se repasarán 10 momentos de la vida de un vendedor, con anécdotas y situaciones reales del día a día. Soy consciente de que llevo muchos años como profesional y tengo muchas experiencias que relatar, pero me gustaría contar con las vuestras, con vuestras opiniones y comentarios.

Por supuesto, todas las empresas y profesionales que me hayan dado su opinión tendrán un hueco en el libro, ya que se lo agradeceré en el prólogo. Una nueva aventura profesional que comienzo con mucho optimismo e ilusión.

Cuando perder es una bendición

maletastrincadoHace unos días me fui de viaje con mi mujer a Italia y me acordé de una noticia que se te queda aunque no seas un viajero asiduo. El tribunal de Justicia de la UE ha limitado a 1.134 euros la compensación de las compañías aéreas por el daño material y moral que supone la pérdida o destrucción.

Comprendo que no es plato de gusto perder el equipaje y a mí por suerte no me ha pasado nunca. Pero he de reconocer que jamás he llevado algo encima que se acerque lo mínimo a esos dineros. Y yo, que soy así, ya he pensado en meter unos fardos de prensa vieja y alguna camisa que me quede pequeña y “perder” la maleta. Lástima que me hayan limitado los daños morales…

Seamos serios, señores

No me sorprende en absoluto. Sabía que iba a suceder. Tarde o temprano tenía que ocurrir. Sin embargo, no pensé que esto se fuera a cumplir tan pronto.

Existe una costumbre arraigada en nuestro país de dar largas a la hora de trabajar, en el momento de emprender un proyecto, de ponerse las pilas, hablando claro. Nos gusta dejar las cosas para más adelante, para “después”, como si ese después nunca se pudiera convertir en un “ahora”.

Un buen ejemplo es lo que está a punto de suceder en España. Ahora mismo, miles de personas en todo el país se encuentran postergando trabajos a después del verano, aplazando tiempos y resultados. El Mundial, el verano, las vacaciones… cualquier razón es válida para permitirse el lujo de dejar para mañana lo que no pueden hacer hoy.

Esta capacidad para dilatar los tiempos de trabajo responde, en mi opinión, a una madurez profesional ínfima, o, lo que es peor, a una falta enorme de calidad profesional. Una u otra razón, el futuro a corto plazo es claro: el país sucumbirá durante un tiempo en un silencio laboral que, sin duda, nos perjudicará a todos.

Mi dinero responde al mismo nombre

Estos días he andado con un mosqueo que no os puedo ni contar. No sé si habréis visto que la Telefónica se ha cambiado de nombre y lo anuncia a los cuatro vientos. Ahora quieren que hablen de ella como Movistar.

A mí me da igual como se llamen, si no fuera por el asunto de mis matildes… sí, sí, mis matildes, que los que tengan una edad sabrán que hablo de mis acciones en Telefónica, unos ahorrillos que metí hace tiempo recomendado por un amigo de un amigo. Y con tanto altibajo, o mejor dicho “bajibajo”, he empeorado mi handicap golfístico en el último año… pero eso es otro asunto. Y es que tanta cambio no puede ser bueno.

El tema es que me fui a las salmón este domingo y ni rastro de Movistar… ¿Y mi dinero? Bajé la vista y vi Telefónica…y suspiré. Y es que el monopolio no falla. Mi jefe me ha dicho que no me preocupe, que si se esfuman mis matildes sólo tengo que vender más. Qué tío…