“Nos programan para ser infelices”
Recién inaugurado el 2010, nos planteamos nuevas metas y objetivos de cara al nuevo año y por ello nos ha parecido oportuno recoger unas declaraciones recientes de José Luis Montes en El País, autor de “El hombre que tuvo la fortuna de fracasar”, en las que apunta que hay que trabajar por valores y sin ánimo de lucro, deshacernos de los estereotipos y llevar a cabo aquello que queremos, en lugar de seguir las normas y hacer lo que los demás esperan que hagamos. Sólo así seremos felices y obtendremos logros que realmente nos llenen.
Pregunta: ¿Por qué decidió hacerse empresario?
Respuesta: Yo no lo decidí. Hice lo que otros me habían dicho que hiciera. Cuando no sabes quién eres ni qué quieres, eres esclavo de tu baja autoestima e inseguridad. Y esta falta de confianza te lleva a pensar y hacer lo que piensan y hacen los demás. ¡Y pobre de ti como te separes del camino trillado!¡No te lo perdonan!
P: ¿Por qué motivo?
R: porque las personas rebeldes y auténticas son libres, coherentes y honestas consigo mismas, y su presencia suele poner de manifiesto la incoherencia, la falsedad y la falta de valores que nos rodea. De ahí que en la sociedad occidental actual ser uno mismo sea un acto revolucionario.
P: ¿A qué se refiere?
R: Desde pequeñitos nos llenan la cabeza de mentiras acerca de cómo hemos de vivir la vida. Nos meten miedo, diciéndonos que estudiemos ciertas carreras universitarias para no pasar hambre. Nos condicionan para triunfar a toda costa, para tener respetabilidad, para tener dinero… Te venden que cuando hayas subido esos escalones entrarás en “el templo de la felicidad”. Pero es una gran mentira. Yo he vivido en ese lugar y está vacío. Porque la felicidad no está relacionada con lo que poseemos, sino con lo que somos y con nuestra capacidad para vivir en coherencia con nosotros mismos. Y a menudo la carrera por poseer dificulta, que no imposibilita, el sendero del ser.
P: ¿Y qué más ha aprendido?
R: He verificado que si tu principal objetivo es conseguir éxito, poder y dinero, necesitas ser egoísta y ambicioso, lo que termina por destruir la humanidad innata que hay en ti… Te desconecta de tu esencia y te olvidas de los valores y proyectos que sí valen la pena. Nos han programado para ser infelices, y la mayoría lo son, sólo que muy pocos tienen la humildad y el coraje de reconocerlo. ¡A mí me llevó más de cuarenta años! Nuestro mayor enemigo es el autoengaño, no querer reconocer el malestar que sentimos interiormente. No hay mayor fracaso que fijar objetivos equivocados y conseguirlos. Por eso hay tantas personas de éxito que son tan infelices: porque han hecho lo que el sistema les ha dicho que hagan y no lo que les dicta su corazón. El éxito es ser coherente contigo mismo, con los dictados de tu conciencia. Si no aprendes a ser feliz por ti mismo seguro que terminas sintiéndote un fracasado.

Comentarios
Me ha encantado esta
Me ha encantado esta reflexión, porque es verdad que desde que nacemos ya nos quieren trazar las directrices de lo que debemos y no debemos hacer con nuestra vida, y la clave está en dejarnos escoger lo que realmente nos hace feliz porque luego, somos profesionales, padres, hijos, amigos, esposos, esposas mediocres que ni estamos contento con nosotros mismos y tampoco con los demás, y esto daña totalmente las relaciones que cultivas a tu alrededor. Es hora de que cambiemos y empecemos a VIVIR.
Hoy se ha autodespedido un compañero con 52 años
Llevaba 34 años en la multinacional y ha tenido los "arrestos" de pedir la cuenta y negociar la salida. Dice que han sido muchos años a 12 horas diarias y que no quiere hacer nada, ni depender de una nómina, un jefe o un estilo de hacer las cosas----
Me quito el sombrero y ojalá a su edad pueda hacer lo mismo (o antes).
Realmente no somos nada libres, menos los que vivimos en las multinacionales dias enteros de curro y muy poca diversión o preocupación por las personas
Enhorabuena por las reflexiones
Totalmente de acuerdo con el autor
No conocía a J.L. Montes, pero coincido totalmente con sus opiniones. La sociedad está diseñada para los mediocres. La gente auténtica no tiene cabida y muchas veces están vistos como rebeldes o incluso como locos.
Conozco a muchísima gente que ha disfrutado de éxito profesional, y una vez lo ha alcanzado se se siente decepcionado, valorando entonces todas las cosas a las que renunció para conseguirlo.
Ojalá todos nos esforzásemos un poco más en ser felices y menos en agradar a los demás y hacer lo que se supone que deberíamos hacer.
Mancor por los pocos
Mancor por los pocos comentarios que he visto creo que es un tema que no interesa a mi me da pena la insensibilizacion que existe.
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